viernes, 11 de diciembre de 2009

Rosa se ha ido

Que tristeza tan inmensa me invade desde el pasado miércoles por la noche; fue en ese día cuando pasadas las 10 de la noche recibí la llamada del hermano de mi amiga Rosa comunicándome que había sufrido una parálisis general y estaba ingresada en el hospital.Se encontraba inconsciente y en palabras de los médicos el fatal desenlace sólo era cuestión de días.Y así ha sido: sólo cuestión de 2 días.Anoche a las 12 y media al fin terminó su sufrimiento físico.
Ya conté en una entrada de abril de 2008 la historia de esta gran amiga mía.Su final no ha podido ser más triste: enferma y sola, casi abandonada.A la crudeza de su enfermedad se ha unido la soledad, ya que a pesar de tener un hermano, cuñada y sobrinos me consta que se ha ido sin sentirse querida y arropada por su familia.¿puede haber algo más terrible en una situación así?
Amistades si que ha dejado y muchas, pero claro, ante algo así uno espera que quienes son su entorno familiar más cercano sepan estar a la altura y no, no ha sido así.
El mes pasado fue su cumpleaños; el día 9 cumplió 42.La llamé con unos días de retraso por una imperdonable falta de dejadez mía y nada más oir mi voz me recriminó que este año le hubiera fallado en ese día.Me sorprendió, ya que su memoria últimamente le jugaba de continuo malas pasadas y no creí que fuera a darle tanta importancia a ese detalle.Me comentó lo mal que se sentía, los dolores que tenia por todo el cuerpo y ...lo sola que estaba.Su vida transcurría entre cuatro paredes.Se había instalado una enorme televisión en su cuarto y apenas salía de la cama.Un auténtico drama.Yo solía llamarla todos los meses.Cada vez que marcaba se me aceleraba el corazón, hablar con ella era una experiencia distinta cada vez; a veces me hablaba de gente a la que yo ni siquiera conocía con gran lujo de detalles como si yo realmente estuviera entendiendo lo que me estaba contando; a veces me echaba la bronca por llamarla en ese momento en que en la tele estaban echando Alerta Cobra y se me quitaba de encima en medio minuto; y a veces hablaba con tanta sensatez que hasta me sorprendía que estuviera tan cuerda.
Siempre siempre al colgar, pensaba si esa no habría sido la última conversación telefónica que habríamos mantenido; me esperaba un final asi.Imaginaba que un día de repente su cuerpo sufriría un colapso y ya no me sería posible despedirme de ella.Y así ha sido.Se ha marchado esta noche y siento una terrible tristeza.
Por lo menos me queda la sensación de que hice todo lo que pude por ella, le dije cuantísimo la quería como amiga y me quedo con los recuerdos de las juergas y risas que compartimos durante aquellos maravillosos años.Descanse en paz.

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