miércoles, 11 de noviembre de 2009

Un suceso

Ayer ocurrió un suceso terrible, tremendo diría yo... me he enterado esta mañana y me ha impresionado muchísimo a pesar de no conocer personalmente a la protagonista...

Resulta que ayer sobre la una de mediodía, una mujer de unos 45 años se precipitó al vacío desde la terraza de su domicilio, un quinto piso..
No, no se tiró ella..Resulta que encima de su piso ( un ático) hay un hermoso espacio acristalado donde la señora pensaba celebrar con ilusión el décimo cumpleaños de su hijo mayor que es mañana.
Ya que hacía dias que no habían estado allí por los fríos, se le ocurre limpiar los cristales por aquello de tener todo perfecto pero....el cruel destino hizo acto de presencia y decidió que ya había vivido suficiente.Por si eso fuera poco, a esa hora regresaban del colegio los dos niños con la cuidadora, encontrándose con el cuerpo de la madre tendido en el suelo y todo el revuelo normal en esos casos.
Que fuerte!!! no puedo quitarme de la cabeza la situación; ponerme en el lugar de la mujer ilusionada preparando la fiesta de cumpleaños de su hijo... las vidas de esos niños, rotas para siempre por un accidente doméstico de lo más estúpido.
Hay que reflexionar; muchas veces lo hago pero ante algo así no puedo quedarme indiferente.Hay que actuar ya.. hay que reaccionar: exprimir la vida al máximo, reir el máximo de tiempo posible, disfrutar a tope de todas las cosas bellas, banalizar los problemas y en definitiva ¡vivir!. ¿cómo saber que el beso que me han dado los niños esta mañana cuando se han marchado al cole puede que sea el último?? ¿ como adivinar si este será mi último trayecto??
La buena suerte o la mala suerte... hace muchos días que le estoy dando vueltas y más vueltas a este tema: quien decide el destino de cada uno; conozco demasiados casos de gente que no levanta cabeza y va cayendo de desgracia en desgracia y por el contrario gente afortunada que parece haber nacido con una estrella y ha venido a este mundo a triunfar.
No sé,puede que incluso perder el tiempo pensando todas estas cosas no sea más que eso, una pérdida de tiempo... pero creo que merece la pena de vez en cuando perder unos minutos pensando en lo poco que valoramos lo que tenemos.